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Cómo vender lo efímero

Martes 17 de Enero de 2006

 
Piergiorgio M. Sandri -


Artículo publicado en La Vanguardia

15/01/2006

 

A diferencia de los productos tradicionales, la moda tiene un rasgo peculiar: es perecedera. Y su ciclo vital es cada vez más corto. Al mismo tiempo, la moda identifica a quien la consuma. La moda se manifiesta y, sobre todo, se ve. De ahí que las tradicionales políticas de marketing tienen que adaptarse a estas circunstancias.

José Luis del Olmo Arriaga, exconsultor de Pronovias y ahora profesor en la Universitat Abat Oliva, acaba de publicar un libro inédito en lengua castellana sobre el mundo de la moda, en la que abarca el sector con una visión general que abarca la historia de las principales tendencias.

Oscar Wilde, que en temas de estética sabía más que nadie, despreciaba la moda. "Después de todo, ¿qué es la moda? Desde el punto de vista artístico, una forma de fealdad tan intolerable que nos vemos obligados a cambiarla cada seis meses". Pues bien, si el escritor irlandés estuviera vivo hoy en día se llevaría un buen disgusto.

En efecto, la tesis de Del Omo Arriaga es que hemos entrado en la etapa de la moda global. Esto significa que el mercado es mucho más complejo que hace unos años, más segmentado y sobre todo más rápido. "Hoy ya no funciona el concepto de que una clase de personas compra unos productos y los demás les siguen. Los ciclos de vida ya no duran meses, sino semanas. Quien tiene presencia en la distribución resulta en estos momentos ganador, como es el caso de Zara, porque de esta manera consigue estar cerca del consumidor y detecta las tendencias en el instante y se tiene capacidad de reacción", sostiene el autor.

Este libro se publica en un momento delicado para la industria del textil, no sólo en Catalunya, justo cuando la demanda de los consumidores españoles para los productos de moda está en auge. "Renovamos más, tenemos más culto al cuerpo, somos más narcicistas. Pese a ello, la industria atraviesa dificultades. Es un problema de marca país. Cuesta convencer al mercado de la bondad de la marca Made in Spain",advierte Del Omo Arriaga.

¿Cuál es la solución para desenvolverse en entorno tan competitivo?

En primer lugar, innovar. Diferenciarse. No sólo en términos de diseño, sino de presentación, comunicación.

Segundo, "hay que salir fuera". Es imprescindible superar las resistencias culturales y salir en busca de nuevos mercados, de nuevas oportunidades y adquirir una mayor proyección internacional. "Una empresa de este sector que quiera producir sólo para Cataluña no tiene futuro".

En el futuro, prevé Del Olmo Arriaga, asistiremos a más concentraciones entre las grandes empresas, mientras las más pequeñas podrán sobrevivir si sabrán situar sus productos en nichos de mercado. En este contexto, España tiene unos puntos fuertes a nivel mundial: la ropa nupcial y la ropa infantil. En estos dos sectores, la industria ha conseguido establecer unas relaciones sólidas entre los diseñadores y el tejido industrial que le ha permitido ser competitivo.

La obra se divide en trece capitulos.

En la parte inicial se describe el mercado de la moda y su estructura, desde la alta costura, el prêt-à-porteryel mass market o mercado de masas. Luego se pasa a describir los rasgos del consumidor y los factores que influyen su decisión de compra. Se descubren así los rasgos dominantes en los distintos países. Los franceses, por ejemplo, son muy infieles (a su tienda) y combinan en su vestuario varios niveles de gama, desde la ropa más exclusiva hasta la gran difusión. El consumidor italiano, en cambio, realiza compra espontáneas y se deja seducir por la estética más que por la calidad del producto. Los estadounidenses, hartos de rebajas, se centran más bien en marcas de prestigio que ofrezcan integridad mientras que los japoneses, en una sociedad marcada por las apariencias y los gustos clásicos y tradicionales, tienen ahora cada vez más interés en los vestidos más pragmáticos y funcionales, como el estilo casual.

La segunda parte del libro trata en profundidad las maneras más eficaces de promover los productos de la moda. Entre ellas, está el precio, una variable que, según el autor influye cada vez menos en el momento de rascarse el bolsillo, sobre todo en las marcas de mayor valor. Asimismo, se mencionan a las distintas estrategias de extensión de marca, mediante el licensing, que permiten a las firmas obtener rentabilidades al competir en otros sectores (es el caso conocido de los perfumes).

En conclusión, el autor recomienda que para ser competitivos hay que ofrecer ideas innovadoras a consumidores muy exigentes en tiempo récord. Y sobre todo, hay que saberlas comunicar. "Para que la moda sea aceptada o consumida deber ser conocida y seguida. Y ello sólo será posible si se conoce y se comunica para que el consumidor tenga conciencia de la marca o del producto".

http://www.lavanguardia.es/web/200 60115/51217583966.html

 

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