España ocupa un lugar preeminente en la industria de la moda de la Unión Europea, situándose entre los cuatro principales productores europeos en todos sus subsectores. La moda dio empleo en el 2003 a casi 635.000 trabajadores, lo que supone alrededor del 3,9% del empleo total de la industria española, con un Valor Añadido Bruto de 12.553 millones de euros.
Uno de los principales retos a los que se enfrenta el sector de la moda es la introducción de innovaciones. Todos los estudios que sobre este sector se han realizado últimamente, tanto en España como en el exterior, señalan la importancia que la innovación tecnológica y no tecnológica ha de tener para que la moda sea capaz de competir tanto en la defensa de su propio mercado como en la apertura y penetración de los mercados internacionales.
El trabajo que se ha realizado lleva a cabo una primera aproximación al estudio de la innovación tecnológica en el sector de la moda en España. Para ello se han seleccionado tres subsectores, Textil,Confección y peletería, y Cuero y calzado, y empleándose tanto la Encuesta Industrial como, y muy especialmente, la Encuesta sobre Innovaciones Tecnológicas en las Empresas de 2003 del INE.
La situación de la moda en España puede calificarse de alarmante. Los tres subsectores considerados en este estudio perdieron en los diez años que van de 1993 a 2003 más de 15.000 empleos, con una evolución especialmente negativa en Peletería, donde cerca de la mitad de las empresas y más del 40% de los puestos de trabajo desaparecieron en esos años. Estos resultados se agravan si tenemos en cuenta que en ese mismo período la industria española creció un 13% en su empleo, creando 300.000 nuevos puestos de trabajo.
Por otro lado, puede afirmarse que la moda española no tiene una actividad innovadora especialmente relevante. Tan solo la cuarta parte de sus empresas realizan actividades de innovación tecnológicoa y/o no tecnológica. Además, sus empresas innovadoras son pequeñas, con menos de 250 empleados, no pertenecen a grupos empresariales, y desarrollan su innovación dentro de la empresa, por lo que los gastos en I+D interna son su vía fundamental de inversión innovadora, y no consideran la cooperación como una forma alternativa de llevar a cabo la innovación. No obstante, los productos nuevos o sensiblemente mejorados son una parte importante de su cifra de negocios.
Estas características no parecen las idóneas para enfrentarse a los retos que la deslocalización y el Acuerdo Multifibras, entre otros, plantean a la moda española. Especialmente preocupantes son la reducida capacidad innovadora, el escaso tamaño, y la falta de voluntad en cooperación, especialmente con el sistema público de innovación.
El estudio completo se puede consultar en la dirección: ModayTecnologia1 .
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