¿Cuántos viajes tiene que realizar una camiseta para acabar en manos de quien la compra?; ¿cuántas personas intervienen en su elaboración y traslado?; ¿qué fuerzas están detrás de estos movimientos en el comercio mundial?; ¿son la libertad de mercado y su globalización los responsables de tantas idas y venidas de un producto barato, que podría haber sido producido a escasa distancia de donde es vendido?
Todas estas preguntas surgen en la actualidad al comprobar cómo la globalización de los mercados ha supuesto que los bienes y productos que hoy se venden en nuestros países recorran un largo camino antes de llegar a nosotros. El libro The Travels of a TShirt in the Global Economy: An Economist Examines the Markets, Power, and Politics of World Trade, de la profesora Pietra Rivoli de la Universidad de Georgetown, recoge anécdotas y aporta lecciones de política económica, a partir de los viajes que una camiseta realizó hasta llegar a sus manos.
La camiseta, comprada en Fort Lauderdale hace seis años por 6$, comienza su andadura en los campos de algodón de Lubbock (Texas). El algodón es posteriormente exportado a Shangai (China), donde tras varios procesos realizados fundamentalmente por mujeres chinas, se convierte en la camiseta, que es más tarde reexportada a los Estados Unidos. Por último, y como se señala en el libro, si ésta es donada a una organización de caridad (Salvation Army u otra similar), es probable que acabe en las tiendas de segunda mano de Dhar es Shalaam (Tanzania).
Estos viajes no deberían tener ninguna relevancia desde el punto de vista económico, ya que, al fin y al cabo, ese es el objetivo último de los mercados globalizados: fabricar los productos en los lugares más competitivos para que puedan ser vendidos a los consumidores a los menores precios posibles. Pero cualquiera de los movimientos que realizó la camiseta a lo largo de su periplo vital estuvo asociado a algún tipo de controversia. Como señala la profesora Rivoli “...Fue muy interesante darme cuenta de cómo una cosa tan simple podía estar inmersa en tantas batallas políticas actuales”.
Porque, y aquí es donde radica la gran aportación de este libro, dos conclusiones claras pueden ser extraídas de “Los viajes de la camiseta”: en primer lugar, que los mercados globalizados no son los que se encuentran detrás de sus desplazamientos, tal y como cabría pensar, sino el poder político; y en segundo lugar, que incluso a los más apasionados defensores del libre mercado no les gusta competir en ellos directamente.
¿Por qué el algodón procede de Texas? Claramente hay una motivación política detrás, que tiene más que ver con la protección de la renta de los agricultores americanos y la política de subvenciones a ellos destinadas que con su competitividad en los mercados internacionales. Y esos subsidios son el ejemplo viviente de la utilización del poder político para protegerse a sí mismos.
¿Qué decir de los motivos que llevan a que la camiseta se produzca en China? ¿Qué economista no ha oído hablar de la política china de subsidios, de los efectos de la propiedad pública de las empresas, de la utilización de una moneda infravalorada, por no comentar las malas condiciones de trabajo que permiten precios con los cuales los mercados de trabajo regulados de Europa o Estados Unidos no pueden competir? Nuevamente, el poder político de las autoridades chinas está detrás de estos aspectos señalados y, desde luego, de su escasa predisposición a liberalizar sus propios mercados.
Y ¿quién no está al tanto de las controversias que está provocando la invasión de productos chinos en los mercados de los países occidentales, a raíz de la plena liberalización de las importaciones el 1 de enero de 2005? Los crecimientos desorbitados de las ventas chinas en los mercados europeos y americano –durante el primer trimestre de 2005, las importaciones americanas de camisetas de algodón crecieron un 1.200 por cien con respecto al mismo trimestre del año anterior– han provocado que, tanto Estados Unidos como Europa, los grandes defensores de la libertad de mercado, se hayan visto obligados a levantar nuevas barreras, allí donde ellos mismos propusieron su desaparición en aras del libre comercio, si no querían ver desaparecer sus industrias textiles.
Para finalizar, dos frases de la profesora Rivoli que recogen su experiencia con el viaje de la camiseta y lanzan un mensaje a los activistas de izquierda cuyo ideario ha girado en los últimos tiempos en contra de la globalización y liberalización de los mercados: “…lo que he encontrado una y otra vez es que aquella gente sin poder, los más pobres, la gente con menores recursos, no necesitan tanto ser protegidos como que se les permita jugar. Y necesitan jugar con las mismas cartas que los demás”, “…no eran los mercados los que generaban los efectos negativos más importantes. Eran las estructuras, especialmente las estructuras políticas existentes, las que no permitían a la gente comportarse como ciudadanos de pleno derecho”.
Una versión completa de la presentación del libro el día 19 del pasado mes de octubre de 2005 en el “book forum” del Fondo Monetario Internacional puede bajarse de El Viaje de una Camiseta
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